“No es la magia la que hace que todo funcione sino que es nuestro modo de trabajar lo que origina la magia”. Esta famosa frase de Lee Cockerell se entiende mejor si se conoce la trayectoria profesional del autor, por eso empezaremos por ahí. Cockerell fue uno de los artífices del éxito de Disney y ocupó durante muchos años el cargo de vicepresidente ejecutivo de Walt Disney World Resort.

Decir Disney es sinónimo de magia, pero asociarlo a los parques o a los hoteles, que eran su responsabilidad, habla de otros conceptos como trabajo en equipo o maquinaria engrasada. “Disney opera con sistemas y estándares altamente desarrollados para garantizar la consistencia de la experiencia”, asegura Cockerell, que cree que la única forma de garantizar que todo funcione es elegir bien a los trabajadores que forman parte de la compañía.

“Las personas que traes a tu organización es lo más importante que haces como líder, especialmente en Disney. Ser cortés o amable es algo primordial, pero también hay que capacitar a los trabajadores para que encajen en el equipo”, explica Cockerell, que participó la semana pasada en un seminario para directivos organizado en Madrid por Think&Action.

Lee Cockerell, que fue presentado en el seminario por Fernando Botella, CEO de Think&Action.

Pero, ¿por qué Disney sigue siendo ejemplo de buenas prácticas? “Para una empresa cuyo producto se compone básicamente de magia e ilusión es clave transmitir y proyectar ambos sentimientos en cada gesto. Disney siempre ha cuidado la experiencia, tanto de sus clientes como de sus empleados, para asegurarse que cualquiera que se acerque a su universo viva algo realmente memorable”, concluye Botella.

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