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El talento necesita una determinada cultura para que florezca

📅 Noviembre 25, 2025
El talento necesita una determinada cultura para que florezca

El mercado laboral en España se encuentra sumido en una profunda contradicción. Por un lado, presenta una de las tasas de desempleo más altas de Europa. Por otro, muchas de sus empresas, especialmente las que se mueven en sectores tecnológicos y de alta especialización, se lamentan de una crónica falta de talento cualificado que amenaza su competitividad.

¿Cómo resolver esta paradoja? ¿Cómo es posible que no se logre cubrir la demanda de profesionales que tienen las compañías cuando las estadísticas lo que indican es justamente lo contrario: una apabullante sobreoferta de personas con necesidad de trabajar? Los analistas lo achacan a un desajuste entre las capacidades requeridas por la evolución de los negocios y las disponibles en el mercado de candidatos. Es decir, personas hay, pero no son las adecuadas porque carecen de la cualificación que demandan las empresas.

Esa podría ser una explicación razonable al problema. Pero también se me ocurren otras. ¿Y si muchas empresas se están obcecando con la búsqueda de un determinado perfil profesional, ese mirlo blanco perfecto que por edad, preparación, actitud y experiencia todos desean contratar, pero muy pocos consiguen porque es escaso y además está en posición de escoger? Y, lo que es peor, ¿y si al hacerlo están renunciando a una cantidad ingente de talento menos evidente, pero con gran potencial, candidatos que, aunque a priori no aporten esas impecables credenciales que se exigen en la oferta de empleo, con la adecuada formación, apoyo y seguimiento podrían acercarse mucho a ellas en poco tiempo?

Desgraciadamente, la miopía empresarial tiende a buscar atajos en forma de soluciones rápidas que resuelvan el problema en lugar de apostar por el crecimiento de las personas. Y es una verdadera lástima, porque talento hay. Es más, muchas veces no hace falta ir a buscarlo fuera porque ya lo tienen en casa. Lo que ocurre es que o no saben o no quieren poner los medios para que pueda manifestarse. No hay nada más triste que una empresa que no cree en su propia gente.

La cultura organizativa es el factor determinante que puede hacer que el talento interno alcance sus mayores cotas de desarrollo o que, por el contrario, se estanque, permanezca aletargado o incluso retroceda. No siempre se trata de tener a los mejores jugadores en el equipo, sino de que el equipo esté construido de tal manera que, tengas los jugadores que tengas, estos puedan brillar.

¿Cómo lograrlo? Estas son algunas pautas que se pueden seguir para conseguir una cultura que propicie que el talento florezca en una organización.

 

 

 

 

 

 

 

 

Así que recuerda: la próxima vez que creas que falta talento en tu organización, tal vez lo que suceda es que no has buscado bien. Y antes de lanzarte a buscar fuera de tu empresa a esa estrella rutilante que solucione todos tus problemas y de frustrarte porque no aparece por ningún lado, vuelve a mirar dentro. Porque seguramente el talento esté ahí, agazapado, esperando una oportunidad. Solo que necesitará de tu ayuda para salir de su escondite.