Fernando Botella, CEO de Think&Action

¿Se puede resumir un libro y el trabajo de dos años en siete puntos que ocupen un folio de extensión? ¡Claro que no! Eso sería como pretender asimilar los secretos del arte de la pintura mediante una vista guiada de una hora al Museo del Prado. Pero sí se puede intentar condensar ese contenido en un breve anticipo que esboce algunos de los puntos principales de lo que el lector va a encontrar en esa obra, la clásica sinopsis que encontramos en la solapa de los libros.

Sólo en el caso de mi nuevo libro, ¿Cómo entrenar la mente? Y aprender de forma exponencial, y tratándose de un trabajo que lleva el apellido ‘exponencial’ en el título, sentí que debía intentar ir un poco más allá de esa clásica sinopsis promocional. Que mi obligación y el excitante reto que se me planteaba por delante era tratar de explicar los secretos del arte de la pintura durante una única hora de visita guiada al Museo del Prado. Aunque pretender tal cosa atentara contra el sentido común y se tratara de una mera ilusión.

Porque de eso trata la exponencialidad, de acelerar los procesos mentales que nos aproximan a una realidad. Y de atreverse a desafiar al sentido común. Y aunque, por supuesto, la verdadera inmersión ya requiere un trabajo más pausado y profundo de lectura y entrenamiento, pensé que unas maniobras de aproximación lo bastante ágiles y que, al mismo tiempo, ofrecieran una vista de pájaro exhaustiva del contenido del libro, podrían encauzar muy bien al potencial lector por la senda del aprendizaje exponencial que este libro le invita a recorrer.  

Este es el resultado de ese ejercicio, que también existe en formato video, a través de siete píldoras de aprendizaje, y que hoy llega al blog en formato escrito.

Cómo entrenar la mente y aprender de forma exponencial en 7 píldoras de aprendizaje

1) Bendita imperfección. Normalmente se relaciona la excelencia con la perfección, algo que no parece lo más adecuado cuando tanto la naturaleza como los seres humanos somos imperfectos per se. Pero es precisamente esa imperfección lo que permite al individuo con una mente entrenada vivir en un continuo proceso de aprendizaje, alimentado por los propios errores y dudas. El llamado perfeccionismo bloquea, ya que no permite aceptar y reconocer los propios errores.

2) Mente, no te creo. Se puede aprender a dudar de nuestra propia mente, a someter a juicio nuestros propios pensamientos antes de aceptarlos como correctos, en especial en momentos puntuales. Ideas preconcebidas, experiencias anteriores o una tendencia a vivir en el pasado deben llevar a preguntarse cuánto hay de verdad en el propio pensamiento. No somos nuestros pensamientos, “juzguémosles”.

3) Ideas inútiles. En ocasiones, resulta muy difícil liberarse de ideas que nada aportan y son generadoras de ansiedad o estrés. Pueden derivarse de algún recuerdo anterior, tal vez irreal, de exageraciones y generalizaciones sin ningún valor, de previsiones negativas del futuro. Educar la mente para prescindir de ellas es posible.

4) Palabras que cambian la vida. El lenguaje interior o privado, por más que nos venga dado, no siempre es bien utilizado, no solo en la relación con los demás sino también con nosotros mismos. Un buen manejo y entrenamiento del mismo nos hará comprobar el poder transformador de la palabra, su cualidad para crear espacios ilusionantes y transformadores alejados de entornos de desesperación.

5) La mente de aprendiz continuo. Cuando Sócrates dijo “solo sé que no sé nada” ponía un ejemplo perfecto de lo que es una mente de aprendiz continuo: aquel que vive con una mente abierta a lo nuevo y que entiende que el aprendizaje es exponencial. Quien es capaz de entrenar su mente en esa cualidad será capaz de transmitirla a los demás en todo cuanto hagan,logrando con ello liderar su propia vida y hacer que seamos mejores personas. En definitiva, hacer que el mundo sea un poco mejor.

6) La imaginación como arma. Es indudable que las ideas mueven el mundo y en especial la imaginación, algo innato al ser humano. Y la imaginación se puede cultivar y entrenar de forma que cualquiera pueda disfrutar del pensamiento disruptivo y de la creatividad que todos poseemos. La imaginación es la base fundamental de la creatividad que nos permite transformar las ideas en diseños de planes y en hechos concretos. Las ideas no son de quien las tiene, son de quien las hace.

7) La dualidad de la mente. En cada ser humano conviven dos mentalidades. Por un lado, aquella que es estática, que no acepta críticas y para la que los éxitos de los demás suponen una amenaza. Es una mente de escasez que cree que el talento y lo conocimientos son algo innato y que solo han de esforzarse aquellos que no disfrutan de ellos. Pero en ese ser humano también existe una mente de abundancia, la que no evita los desafios sino que les hace frente para aprender de todo lo que hace, la que cree que la diversidad es productiva, que se alegra de los éxitos de los demás y que los obstáculos hacen avanzar. La cuestión está en entrenar la mente para elegir la mentalidad correcta.

Mucho más, con todo lujo de detalles podrás encontrar en el libro:   ¿Cómo entrenar la mente? Y aprender de forma exponencial