Hay palabras cuyos significados están tan próximos que es relativamente frecuente confundirlas. Pero escuchar no es lo mismo que oír, adoptar no es igual que adaptar y actitud no equivale a aptitud. Dos de esos términos que parecen intercambiables, pero no lo son, aunque que a menudo se usen indistintamente, son cooperar y colaborar. Ambos se refieren a una forma de trabajo conjunto o colectivo en el que participan varias personas, pero hay un matiz. Mientras que en la cooperación cada profesional contribuye desde su área de especialización individual al conjunto, en la colaboración esas parcelas se diluyen y todos contribuyen al trabajo de todos. Un equipo de trabajadores de la construcción en el que haya albañiles, carpinteros y electricistas coopera en la edificación de una casa, mientras que un equipo de informáticos trabajando juntos en la programación de un software de control domótico para esa misma vivienda colabora.
En los equipos de trabajo donde cabe esperar mejores resultados y hay además mayor margen de aprendizaje para sus miembros es en aquellos en los que se da una combinación armoniosa de ambos conceptos, una forma de trabajar a la que algunos llaman cocreación.
En la cocreación cada miembro del equipo tiene una función definida, pero, al mismo tiempo, está íntimamente integrado en el conjunto y es muy consciente del trabajo que realizan sus compañeros, en el que también participa en alguna medida. Sigue siendo el responsable último de la parcela del trabajo que le ha sido asignada, pero aporta sus conocimientos, esfuerzo y puntos de vista a las de sus compañeros.
Esta forma de operar tiene muchísimos beneficios tanto para el resultado final del proyecto, como para el crecimiento personal de los miembros del equipo, estos son algunos de ellos:
- Trabajar en equipos multidisciplinares, como sucede a menudo en los trabajos por proyectos, es siempre enriquecedor, ya que permite compartir tiempo de trabajo con persona de diferentes backgrounds, disciplinas, nacionalidades, estilos y puntos de vista distintos al propio. Y cuando entre esos compañeros ocasionales para ese proyecto hay personas de otras organizaciones, como clientes, investigadores de universidades y hasta competidores, esas oportunidades de aprendizaje crecen de forma exponencial.
- Los trabajos realizados mediante cocreación suelen ganar en profundidad, originalidad, diversidad y alcance. Al nutrirse de la suma de los talentos individuales de los miembros del equipo, el resultado suele ser más diferencial que en un proyecto ordinario, en el que todo está mucho más pautado, se ajusta las buenas prácticas y manuales establecidos y hay menos margen para la singularidad.
- Los equipos que aprenden juntos son más versátiles, flexibles y adaptables. Sus miembros se benefician de compartir experiencias y conocimientos con personas de otras áreas funcionales y departamentos, lo que les brinda nuevas herramientas para enfrentarse a los desafíos que enfrentan juntos y a los nuevos retos que se les presenten en el futuro.
- Retroalimentación. El aprendizaje en equipos es un aprendizaje on the job, que se testa de diferentes maneras gracias a las aportaciones de los distintos miembros de equipo y se transfiere inmediatamente a situaciones reales. Este tipo de vivencias formativas dejan una huella profunda en quienes las experimentan, una experiencia que trasladarán a los nuevos proyectos que acometan en el futuro.
En cuanto a las claves para que el sistema funciones, estas son:
- Siempre que se opina sobre un área que no es la propia hay que hacerlo con respeto y espíritu constrictivo. Antes de adentrarse en terreno ajeno conviene recordar que se hace como invitado, no como invasor. Aquí se trata de sumar, no de demostrar lo listos que somos. El respeto es, además, una cualidad que circula en ambos sentidos, y que también hay mostrar ante un compañero que nos hace una aportación o sugerencia sobre algún aspecto que entra en nuestro ámbito de actuación.
- Al mismo tiempo, también hay que ser generosos en el esfuerzo. Lo mejor que puede decir un compañero de haber trabajado con nosotros es que aprendió cosas a nuestro lado. Por esa razón no hay que escatimar compromiso. Hay que compartir lo que se sabe, implicarse en el trabajo colectivo y disfrutar de la labor de equipo.
- Si pensamos que ya lo sabemos todo no estaremos en disposición de aprender nada nuevo. Cuando se trabaja en equipo hay que dejarse el curriculum fuera de la sala, porque tus logros pasados pueden suponer una berrera en tus proyectos presentes. Cocrear implica aparcar el ego y dejar espacio para la asimilación de nuevos conocimientos, habilidades y puntos de vista.
- Ilusión. Un nuevo proyecto es siempre una nueva oportunidad para crear algo valiosos, conocer compañeros interesantes, aprender de ellas y crecer como persona y como profesional. Y eso es motivo suficiente para afrontar el reto con un plus de ilusión y motivación.
