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PENSAMIENTO DE DISEÑO, MOTOR DE CAMBIO

El pensamiento cartesiano, ese que avanza con la seguridad que brindan un método contrastado y la experiencia colectiva acumulada, es una herramienta fiable para gestionar los cambios evolutivos, los que se producen sin prisa, en el lento desarrollo de la humanidaden sí misma, de los cambios ente generacionales, de los procesos de siempre en el mundo de la empresa, …y un largo etcétera. Pero cuando sobreviene una era de vértigos tecnológicos y a ello se suma la incidencia de una pandemia o cualquier otra adversidad atípica, la velocidad de crucero del método racional es completamente inservible. Se necesitan enfoquesalternativos para atacar lo impredecible. Métodos más veloces y más audaces.

Uno de esos métodos es el pensamiento de diseño.

Original de Tim Brown, CEO de la consultora IDEO. En los años 70, esta metodología ya planteaba abordar todo tipo de problemas y desafíos aplicando la misma fórmula con la que un diseñador se enfrenta a cada nueva creación. La que ya he llamado en otras ocasiones, mente de artista.

Son muchos los rasgos que hacen de esta metodología recomendable para periodos de alta incertidumbre. Una de ellas es que supone insuflar altas dosis de creatividad a campos en los que no suele encontrar hueco porque el exceso de procedimientos lo impiden. Es pensar de manera diferente a la acostumbrada para aportar soluciones nuevas para nuevos problemas. Y también para viejos no resueltos.

Y es que cuando las reglas del juego habituales ya no aplican, es absurdo empeñarse en seguir jugando de acuerdo a ellas. Nuestra manera de vivir, de relacionarnos, de trabajar…, todo está en continuo cambio, con periodos abruptos de transformación entre otros de aguas tranquilas. Adaptarse, disrumpir y dominar estas nuevas realidades requiere soluciones de diseño, muchas de las cuales están muy vinculadas a la tecnología. Pero otra, no.

Otro de los rasgos que hace al pensamiento de diseño ideal para este moderno Big Bang que vivimos en la actualidad es que no es una metodología de pistoleros solitarios, sino de equipo, de talento compartido. Su estado natural es el trabajo en equipo. Según su filosofía, todas las ideas, por descabelladas que puedan parecer, se trabajan en equipo, se discuten de manera empática, se descartan y se pulen hasta que son seleccionadas las mejores. Un sistema que, sin duda, sería de gran utilidad en la actual situación, en la que a veces se echa de menos más colaboración y esa aportación mutidisciplinar y de puntos de vista divergentes. Lo que ahora llamamos metodologías ágiles. Está de moda, aunque siempre formó parte de la verdadera mente de artista; te dediques al mundo del arte en sí mismo, al del showbusiness, al del comercio retail, a reinventar la sociedad, o al mundo del management y la empresa.

La tercera característica que hace del pensamiento de diseño una herramienta tan de nuestro tiempo es que está totalmente orientada al usuario. Supone un cambio de orientación de 180º  en el que el facilitador de soluciones deja de sacarse conejos de la chistera y reglarlos a un público embelesado, para escuchar lo que su audiencia tiene que decirle y a partir de ahí, de forma empática y en colaboración directa con ella, idea soluciones para sus problemas reales. Este método no solo permite trabajar mucho más pegado a la realidad, sino que es mucho más ágil y eficaz en cuanto a satisfacer las necesidades del usuario final. Ahora se nos llena la boca de denominarlo: experiencia de cliente.

El pensamiento de diseño, la mente de artista, puede ser aplicado a casi cualquier disciplina, por muy técnica que esta sea, pero implica poseer una cierta forma de entrenar la mente para poder pensar disruptivamente, y de aprender metodologías que permitan trabajar adecuadamente en la búsqueda de soluciones que puedan ser transferidas a la realidad. Requiere capacidad para saber ver que detrás de las fórmulas y la lógica otras soluciones más creativas son posibles y merecen ser exploradas. Dicen que situaciones desesperadas necesitan medidas desesperadas. Basta cambiar “desesperadas” por “alternativas” y estaremos bajo la lógica del pensamiento de diseño.

En mi nuevo libro, “¿Cómo entrenar la mente? Y aprender exponencialmente, editado por el Alienta, del Grupo Planeta, comparto varias fórmulas y reflexiones sobre este tema. ¡NO TE LO PIERDAS!

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