NOTA DE PRENSA: ¿Cómo entrenar la mente? Y aprender de forma exponencial

El CEO de la empresa Think&Action, Fernando Botella, que es, además, especialista en formación y desarrollo de directivos, conferenciante y profesor colaborador de algunas universidades y Escuelas de Negocio, ha publicado el libro ‘Cómo entrenar la mente? Aprender de forma exponencial’.

En esta obra, de una forma provocativa y con un lenguaje sencillo y comprensible, el autor lleva a replantear el status quo del pensamiento más establecido, y lo hace a través de reflexiones centradas en algunas de las habilidades básicas que nos conectan con el nuevo presente social, al que cualquier persona, desde su ámbito profesional o personal, tiene que enfrentarse.

Se adentra Fernando Botella en una novísima revisión de temas, como la escucha generativa, el poder de la pregunta, el feedback, la naturaleza de la imperfección, la fuerza de la imaginación, el pensamiento disruptivo, los miedos, el nuevo liderazgo.

Para leer la nota de prensa completa haz click aquí: https://www.actasanitaria.com/como-entrenar-mente/

La era de la imaginación en la formación empresarial

Fernando Botella, CEO de Think&Action

La formación, en general, y en el mundo de la empresa en particular, tiene un propósito fundamental: Hacer que algo cambie, que algo nuevo pase. De no ser así, no tendría sentido ni para la empresa ni para las personas a las que va destinada.

En el año 1964, el escritor Isaac Asimov publicaba un ensayo de ciencia ficción en el New York Times acerca de cómo sería el mundo en el año 2014, (Visit to the world´s fair of 2014). Algunas de sus suposiciones, realizadas cincuenta años atrás, hacían referencia a asuntos tales como que los nuevos medios de comunicación para las personas serían los relacionados con la vista-oído, ver a otra persona mientras la llamas por telefonía, la pantalla táctil, naves y automóviles sin tripulación, vehículos con cerebros robóticos, muebles de cocina que preparan la comida y hacen café ellos solitos y un largo etcétera. Asimov, en ese momento, “nos enseñaba”, quizás de una forma inconsciente, que un nuevo mundo era posible.

Para ello, se fundamentó en el aspecto diferencial más destacado de los seres humanos frente al resto de los seres vivos: la imaginación. Base del potencial creativo, y de la ideación entendida como la capacidad humana de generar contenidos mentales. Lo cual nos permite adelantarnos a un hecho: estar preparados para lo nuevo, cambiar, adaptarnos, disrumpir, empatizar con lo que está por venir.

Christopher Davoli y Richard Abrams, científicos de la Universidad de Washington, demostraron empíricamente el efecto de la imaginación sobre la creación de una realidad y en el logro de nuevos objetivos. Publicaron sus resultados en la revista Physiological Science en diciembre del 2012, los cuales venían a constatar algo ya defendido por muchos expertos en neurociencias: la imaginación tiene la extraordinaria capacidad de dar forma a la realidad.

La imaginación, por esto, ha sido llamada el sexto sentido humano. Por algo será tan importante ponerle foco cuando hablamos de desarrollo personal y profesional. Por ello siempre defiendo que los programas de formación empresarial, también lo creo en el ámbito educativo, necesitan de la energía de la imaginación.

Un programa formativo que esté basado tan sólo en el aprendizaje teórico, sin nada de metodologías interactivas o experienciales, fracasará o no alcanzará todos los objetivos posibles. Mucho más, si cabe, en los nuevos canales formativos vía en remoto.

En crear auténticas experiencias formativas en remoto radica la diferencia. Y la dificultad. Muy especialmente si nos referimos a todos aquellos programas de formación que hagan referencia a las llamadas habilidades blandas, tales como cursos de comunicación, liderazgo, feedback, creatividad, etc…

Metodologías basadas en el Visual Thinking, visualización de realidades diferentes posibles, en modelos de aprendizaje bajo método Design Thinking o Catapult Deisgn, master scrum, learn, etc…, llamadas ágiles, son las que están en la vanguardia de la formación empresarial y donde recomendamos que pongan foco los directivos y los responsables de la formación en las empresas.

Me gusta llamar a las propuestas que giran en torno a estas metodologías formación FUN ENERGY. Es decir, bajo el auspicio de nuevos métodos de aprendizaje y de formación, en nuevos canales, y desde el modelo remoto, generar energía renovadora en los alumnos que asisten a los talleres, conferencias y cursos que impartimos, consiguiendo además que se diviertan mientras se aprende. Es decir, que conecten y lo transfieran a su día a día.

Considero la diversión, (formación FUN), como el elemento fundamental para que el alumno se conecte emocionalmente con el cambio necesario esperado. El aburrimiento provoca des-conexión, falta de atención y pérdida de potencial creativo.

Quiero compartir cinco reflexiones clave que, a mi modo de ver, tienen que cumplir toda propuesta formativa que queramos genere valor en la organización y en los individuos que participan de ella.

Son:

1.- NO SUBESTIMES EL USO DE TIEMPO QUE PONEN A TU DISPOSICIÓN.

Tenlo en cuenta a la hora de planificar la propuesta formativa en general, agenda del programa, tiempos para juegos (training lúdico), para dinámicas experienciales orientadas al des-aprendizaje, etc…Y también ten en cuenta el uso del tiempo a la hora de utilizar unos métodos u otros. Y cómo no, con el uso de tiempo on line y presencial del programa. Ahora, desde los canales en remoto, esto es todavía más necesario cuidarlo.

2.- NO OLVIDES LA POTENCIA QUE TIENE EL SENTIDO DEL HUMOR

Que lo sepa el formador. No todos valen. El sentido del humor es un provocador de mejora del talento. Del aprendizaje.
Activa la Humildad, el cuestionamiento de los hechos, del estatus quo.
Y, sobre todo, conecta con el propósito del programa.

3.- NO BAJES LA GUARDIA CON EL POTENCIAL QUE TIENE EL GRUPO EN SU CONJUNTO

Prepara propuestas formativas cuyos métodos permitan gestionar el aprendizaje diverso, es decir, impulsar el talento conectivo. La diversidad es productiva…
¡No lo olvides!
Y la formación debe ser inclusiva.

4.- ENSEÑA GENERANDO SIGNIFICADO

El significado moviliza la voluntad por el cambio. Nos lleva del saber al hacer.
Provoca determinación para que algo nuevo suceda. Entender el para qué de lo nuevo aprendido o de lo caduco a eliminar es básico en cualquier programa de desarrollo profesional.

5.- LEARNING BY DOING

Enseñar haciendo. Es la mejor forma de aprender algo. Si se hace.
Recuerda en tu propuesta formativa que el protagonista del programa no es el facilitador. Es el participante. Él es el artista. Él es el que debe llevarse transferentemente al día a día lo aprendido.

Ser grande es señalar una dirección” nos enseñó Zweig. Guiar.

Para ello, FUN ENERGY en FORMACIÓN EMPRESARIAL, es una forma de entender que la tarea más importante de un buen programa formativo y de desarrollo profesional, es conseguir, al menos en parte, una verdadera T R A N S F O R M A C I O N.

Para leer el artículo completo haz click aquí:

https://www.observatoriorh.com/orh-posts/la-era-de-la-imaginacion-en-la-formacion-empresarial.html

LIDERAZGO CROS-FUNCIONAL

Fernando Botella, CEO de Think&Action

Un nuevo modelo de liderazgo para equipos auto-dirigidos en ecosistemas ágiles

Si alguna vez has sentido el peso de la responsabilidad sobre tus hombros y la soledad del mando te atenaza, deberías saber que estás sufriendo sin sentido. Porque lo que están pidiendo en la actualidad las empresas a sus líderes es precisamente lo contrario, que no carguen sobre sus hombros con toda esa presión.

…Y no es que las empresas se hayan apiadado de esos pobres jefes sufridores que toman todas decisiones y meten todos los problemas en su mochila a costa de úlceras y divorcios, sino que se han dado cuenta de que este estilo de liderazgo no es efectivo.

En los nuevos llamados ecosistemas líquidos que forman parte de los nuevos modelos de trabajo ágil, se pretende más bien generar modelos de liderazgo redárquico que aprendan a convivir con la estructura organizativa funcional o jerárquica.

¿Por qué? Se me ocurren varias razones.

La primera, menos relevante, es que muchas mentes trabajando juntas llegan más lejos que una sola por brillante que esta sea. La supuesta infalibilidad de los grandes líderes hace tiempo que está en entredicho. Esto ya lo sabíamos cuando hablábamos de liderazgo en modelos más clásicos, funcionales, donde los silos eran lo que más abundaba. No es nuevo.

Las actuales circunstancias del mercado hacen, además, que las empresas pasen con más frecuencia por situaciones de alto riesgo, dubitativas, donde hay que actuar iterativamente, aprendiendo sobre la marcha, obligando a las empresas a imprimir fuertes virajes de timón y a reinventar sus negocios cada vez en menores tiempos de explotación de los mismos. Lo que se ha dado en llamar exponencialmente, tal como explico en mi nuevo libro “Cómo entrenar la mente? Y aprender exponencialmente”.

En estas condiciones de instabilidad, el liderazgo unipersonal puede suponer un freno para la compañía, especialmente por fallar en la relación con los clientes.

Vivimos un momento ideal para desligar, ya para siempre, el concepto de líder del de gestor, aunque este último también tenga que actuar con capacidades de liderazgo. También el liderazgo organizativo está en fase de re-invención.

Frente a la parálisis del líder solitario, los nuevos modelos empresariales apuestan por un liderazgo compartido en el que cada miembro del equipo asume una parte de esa responsabilidad que antes recaía sobre una sola persona, normalmente el jefe o director de proyecto. Se apuesta por equipos auto-dirigidos en los que cada persona sabe perfectamente lo que tiene que hacer y no necesita a ningún guardián, gestor de control, que esté detrás de ella para asegurarse de que cumple con su cometido. El control en este nuevo entorno, cambia por su hermanastra la confianza.

Las ventajas de este modelo son enormes.

En primer lugar, reduce la posibilidad de fallar estrepitosamente y de darnos cuenta tarde, y con mayores costes. El objetivo: que las decisiones son consensuadas entre personas que aportan cada una su punto de vista de experto en distintas áreas. De este modo, los problemas y sus soluciones se abordan desde una perspectiva más rica y multidisplinar; los procesos fluyen con mayor agilidad y el talento colaborativo alcanza su máximo potencial. Además, en las organizaciones de liderazgo en modelo cros-funcional no existe el bloqueo por miedo. Las decisiones se toman con la seguridad de que es toda la organización quien las asume. Y sí, claro que existe la posibilidad de fallo, pero es toda la organización quien asume la responsabilidad en caso de producirse. Y los errores se convierten más rápidamente en aprendizajes cooperativos.

Por otra parte, de nos ser así, metodologías como Scrum, Kanban, Lean, y Hackathon, DevOps, entre otras, es decir,  las llamadas Xpractis, no funcionarian, su implementación sería una auténtica frustración.

Otra ventaja es que, al empoderar los miembros del equipo, estos crecen profesionalmente y, en consecuencia, lo hace también su rendimiento individual y colectivo dentro de la organización. En el plano de la satisfacción laboral, los modelos que brindan altos niveles de autonomía a los trabajadores también presentan mejores resultados en términos de fidelización y atracción de talento.

¿Y qué papel juega el líder formal en este esquema? Si ya no tiene que tomar en solitario las decisiones, ¿qué función desempeña? Una muy importante, la de implementar y canalizar todos esos esfuerzos colaborativos en la dirección adecuada. Se convierte así en un dinamizador o canalizador más que en un marcador de directrices. Más líder coach que nunca. La función del líder consiste más en facilitar e inspirar al equipo que en darles las órdenes sobre lo que tienen que hacer. Cambia el modelo clásico de micromanagement basado en el control a corto por el líder facilitador que hace, como nunca antes, que las cosas pasen.

 

 

 

El método para escribir libros de un top speaker

En este Podcast, Fernando Botella, CEO de Think&Action, nos habla de cómo encontrar la idea para un buen libro y cómo él encontró una de las suyas de la manera menos esperada.

En esta entrevista se tratan estos temas:

– Cómo encontrar una buena idea para un libro
– Cómo escribir un libro entre varios autores
– Qué hay que hacer para publicar con una editorial
– Metodología para escribir con éxito
– Cómo puede ayudar un libro a un top speaker
– Cómo transformar una conferencia en un libro

Para escuchar el Podcast haz click aquí: https://triunfacontulibro.com/el-metodo-para-escribir-libros-de-un-top-speaker/

PUBLICACIÓN DEL NUEVO LIBRO DE FERNANDO BOTELLA 26 DE MAYO 2020

¡ESTO NO ES UN LIBRO!

Es un gimnasio para todas las personas que quieran adentrase en el entrenamiento de habilidades cruciales que nos permitirán ser profesionales, más eficientes y mejores personas.

¡Deja de intentarlo y, ¡hazlo!

Lo que sufres cuando permaneces anclado a tus miedos es más perjudicial que el hecho de afrontarlos.

Con este libro te ayudamos a poner tus miedos frente a ti, a destaparlos y conquistarlos.

 

PENSAMIENTO DE DISEÑO, MOTOR DE CAMBIO

El pensamiento cartesiano, ese que avanza con la seguridad que brindan un método contrastado y la experiencia colectiva acumulada, es una herramienta fiable para gestionar los cambios evolutivos, los que se producen sin prisa, en el lento desarrollo de la humanidaden sí misma, de los cambios ente generacionales, de los procesos de siempre en el mundo de la empresa, …y un largo etcétera. Pero cuando sobreviene una era de vértigos tecnológicos y a ello se suma la incidencia de una pandemia o cualquier otra adversidad atípica, la velocidad de crucero del método racional es completamente inservible. Se necesitan enfoquesalternativos para atacar lo impredecible. Métodos más veloces y más audaces.

Uno de esos métodos es el pensamiento de diseño.

Original de Tim Brown, CEO de la consultora IDEO. En los años 70, esta metodología ya planteaba abordar todo tipo de problemas y desafíos aplicando la misma fórmula con la que un diseñador se enfrenta a cada nueva creación. La que ya he llamado en otras ocasiones, mente de artista.

Son muchos los rasgos que hacen de esta metodología recomendable para periodos de alta incertidumbre. Una de ellas es que supone insuflar altas dosis de creatividad a campos en los que no suele encontrar hueco porque el exceso de procedimientos lo impiden. Es pensar de manera diferente a la acostumbrada para aportar soluciones nuevas para nuevos problemas. Y también para viejos no resueltos.

Y es que cuando las reglas del juego habituales ya no aplican, es absurdo empeñarse en seguir jugando de acuerdo a ellas. Nuestra manera de vivir, de relacionarnos, de trabajar…, todo está en continuo cambio, con periodos abruptos de transformación entre otros de aguas tranquilas. Adaptarse, disrumpir y dominar estas nuevas realidades requiere soluciones de diseño, muchas de las cuales están muy vinculadas a la tecnología. Pero otra, no.

Otro de los rasgos que hace al pensamiento de diseño ideal para este moderno Big Bang que vivimos en la actualidad es que no es una metodología de pistoleros solitarios, sino de equipo, de talento compartido. Su estado natural es el trabajo en equipo. Según su filosofía, todas las ideas, por descabelladas que puedan parecer, se trabajan en equipo, se discuten de manera empática, se descartan y se pulen hasta que son seleccionadas las mejores. Un sistema que, sin duda, sería de gran utilidad en la actual situación, en la que a veces se echa de menos más colaboración y esa aportación mutidisciplinar y de puntos de vista divergentes. Lo que ahora llamamos metodologías ágiles. Está de moda, aunque siempre formó parte de la verdadera mente de artista; te dediques al mundo del arte en sí mismo, al del showbusiness, al del comercio retail, a reinventar la sociedad, o al mundo del management y la empresa.

La tercera característica que hace del pensamiento de diseño una herramienta tan de nuestro tiempo es que está totalmente orientada al usuario. Supone un cambio de orientación de 180º  en el que el facilitador de soluciones deja de sacarse conejos de la chistera y reglarlos a un público embelesado, para escuchar lo que su audiencia tiene que decirle y a partir de ahí, de forma empática y en colaboración directa con ella, idea soluciones para sus problemas reales. Este método no solo permite trabajar mucho más pegado a la realidad, sino que es mucho más ágil y eficaz en cuanto a satisfacer las necesidades del usuario final. Ahora se nos llena la boca de denominarlo: experiencia de cliente.

El pensamiento de diseño, la mente de artista, puede ser aplicado a casi cualquier disciplina, por muy técnica que esta sea, pero implica poseer una cierta forma de entrenar la mente para poder pensar disruptivamente, y de aprender metodologías que permitan trabajar adecuadamente en la búsqueda de soluciones que puedan ser transferidas a la realidad. Requiere capacidad para saber ver que detrás de las fórmulas y la lógica otras soluciones más creativas son posibles y merecen ser exploradas. Dicen que situaciones desesperadas necesitan medidas desesperadas. Basta cambiar “desesperadas” por “alternativas” y estaremos bajo la lógica del pensamiento de diseño.

En mi nuevo libro, “¿Cómo entrenar la mente? Y aprender exponencialmente, editado por el Alienta, del Grupo Planeta, comparto varias fórmulas y reflexiones sobre este tema. ¡NO TE LO PIERDAS!

Cuidado con los “falsos positivos”

Optimismo y pesimismo son sensaciones que en estos días de adversidad pandémica ven difuminarse sus limites. Pasamos de la euforia al abatimiento, en cuestión de minutos, a un carrusel de emociones en las que apenas nos reconocemos. Y vemos cómo personas a las que siempre tuvimos por positivas se vienen abajo ante los acontecimientos, comprensiblemente, porque son graves en algunos casos, y en otros casos, sin embargo, viendo el lado más oscuro de la situación se muestran sorprendentemente enteros y animados. Estos vaivenes emocionales serían difícilmente explicables en otras épocas, pero la excepcionalidad del momento los encuadra dentro de esa llamada nueva normalidad en la que ya nos encontramos. En realidad no hay nada de extraño en que optimistas y pesimistas se mezclen e intercambien papeles estos días. ¿Quien no ha tenido buenos y malos días desde que todo esto empezó? ¿Y antes?

Sin embargo, hay una tipología de comportamiento emocional que no solamente está presente en momentos de adversidad, como es el caso de esta crisis sanitaria, sino que abunda en toda situación, y que sí puede resultar peligrosa, tanto para sus protagonistas como para las personas que tienen a su alrededor.

Me refiero a los optimistas tóxicos o también llamados falsos positivos.

El concepto de ‘positividad tóxica’ fue desarrollado hace unos años por el psicólogo Konstantin Lukin, refiriéndose a un optimista tóxico como a esa persona que cree que hay que mostrarse positivo a toda costa, pase lo que pese y sean las circunstancias que sean. El optimista tóxico no tolera nada que no sea mostrar una confianza ciega en que las cosas van a ir bien…, aunque vayan mal. Exagera tanto su perenne sonrisa que su positividad pierde credibilidad y puede acabar provocando el efecto opuesto al pretendido.

Estas personas utilizan el optimismo para esconderse de la realidad y de sus propias emociones. Al mal tiempo le ponen buena cara, pero no como actitud para enfrentarse mejor a las adversidades, sino como una mascara que le impida verlas. Pintan la realidad como no es

Y se quedan presos de una fantasía. Confunden imaginación, la característica que nos hace más humanos y que nos permite, siendo conscientes de la realidad presente, crear nuevas realidades, con fantasía que no es más que pseudo-crear irrealidades paralelas.

Otra de sus características es que no dudarán en retorcer los hechos y en engañarse a sí mismo para lograr convencerse de que todo irá bien. En lugar de contemplar la realidad en su totalidad, y analizarla para mejorar, toman sólo aquellas partes que se acomodan a su esquema, …y lo demás, lo que no les interesa, como si no existiese. Se ponen, así, unas gafas de visión deformada que les impiden ver las diferentes opciones o salidas que tienen a su alcance para resolver un determinado desafío. Las consecuencias de este sesgo perceptivo son nefastas para estas personas, porque dejan de ser consientes de sus errores y ven cercenada su creatividad.

Esa pésima gestión de sus emociones y sus expectativas hace que se autoengañen poniéndose metas irrealizables. No saben calibrar bien ni sus posibilidades reales de éxito ni la envergadura de las  dificultades que encontrarán por el camino. Como resultado de esta pérdida de noción de la realidad, se acaban frustrando, enfadando y, finalmente, derrumbando.

Es fácil identificar a este tipo de personas porque suelen llevar la expresión de sus emociones hasta el limite. La irrealidad de su universo positivo les hace pasar por estados emocionales extremos, transitando del cielo al infierno en poco tiempo. Son esos histriónicos personajes que le gritan a los cuatro vientos que están enamoradísimos, motivadísimos, felicísimos… hasta que se dan de bruces con la realidad y pasan a estar abatidísimos y enfadadísimos. Son personas acostumbradas a moverse por el mundo de los “ismos”, y los “ísimos”; ambos finales de palabra suelen ser malos consejeros.

En oposición a este optimismo sin sentido está el optimalista, es decir, el que posee una visión positiva de la realidad, repito…, de la realidad . No habita en el mundo de Mr. Wonderful”.

Este tipo de persona no es un radical de la sonrisa, sino que tiene la suficiente sensatez para dejar que sus emociones salgan a relucir con naturalidad. Ante una mala noticia, dejará que la tristeza o la preocupación afloren en su justa medida. Pero lo que no hará será dejar que le bloqueen. Su positivismo les permite encarar la realidad, aunque sea adversa, con buena disposición para hacerle frente. Encajan los golpes y sacan fuerzas y aprendizajes de cada uno de ellos. Se fijan metas realistas y se plantean alcanzarlas desde la desde la fe, la esperanza, con guía, plan, hechos, y rebosantes de confianza.

En cualquier periodo de incertidumbre, mantener una actitud positiva es un buen punto de partida para reinventarse, se haya producido crisis o no. Pero cuidado, sin caer en el autoengaño del “todo va ir bien”. Porque el positivismo ciego y crónico también puede ser muy perjudicial para la salud. Ser un falso positivo.

El optimismo también se entrena.