RETHINKING THE MBA EDUCATION

El CEO de Think&Action, Fernando Botella, ha viajado esta semana a la Universidad de Harvard para participar en un International Academic Program dedicado a repensar los MBA’s. Durante 4 días, y de la mano de algunos de los principales expertos en la materia como el profesor Robert Kaplan, Fernando Botella participará junto a otros colegas de todo el mundo en diferentes talleres y dinámicas para diseñar y crear un nuevo modelo de la educación MBA. A su vuelta, contaremos todos los detalles de esta experiencia y compartiremos algunos de los aprendizajes y las claves para enfocar el futuro de estos programas.

 

 

¿Qué tienen las personas que generan engagement?

La revista FOCUS ORH publica en mayo un artículo de Fernando Botella, CEO de Think&Action, donde recoge algunos de los principales atributos que poseen las personas que generan engagement en los demás. Este es el artículo completo:

Fuego. Estupenda palabra, siempre que no se queme nada… Referido, en este caso, al fuego que representa la pasión por algo o por alguien. ¿Qué enciende nuestro fuego? y ¿de qué materiales disponemos para encender el fuego en los demás? Cada semana me “enfrento” a numerosos directivos y ejecutivos de diferentes empresas públicas y privadas en diferentes países. A distintos programas de desarrollo o formación de directivos. Pues bien, un alto porcentaje de estos programas son para generar lo que en el mundo empresarial se conoce como engagement, un término que está de moda. En la empresa todos los líderes hablan de ello. Se refiere a la implicación comprometida con una marca, o con un proyecto, o con unos objetivos. También se identifica con el esfuerzo voluntario frente a una actividad o meta. En realidad es una palabra cuyo significado está formado por dos estructuras verbales: implicación y entusiasmo. Es decir, “estoy y quiero”.

En el mundo del marketing, engagement se utiliza para referirnos a la relación existente entre el consumidor de una marca y cómo interactúa con ella. Pero en realidad hay engagement por todo: por otras personas, por las redes sociales, por una idea, por una filosofía de vida, por un determinado autor, por una música, por… En mi opinión, basándome en observaciones personales y lecturas sobre el tema, son 4 los elementos que tienen las personas que más capacidad tienen de provocar “fuego” en otras, o lo que es lo mismo, que generan con más facilidad engagement.

LOS CUATRO CATALIZADORES DE ENGAGEMENT

1. Mentalidad positiva

Tener una mentalidad positiva no significa que siempre visionen la realidad de una manera optimista. En ocasiones, saben distinguir las situaciones de peligro, las comparten y eso es precisamente lo que les hace fuertes.

Martín Seligman, uno de los padres de la psicología positiva, nos enseñaba en Learned Optimism que un elevado porcentaje de individuos exitosos compartían una característica clave: la creencia en que las cosas saldrían bien. Seligman demostraba que, en general, esto era más importante que los estudios, los resultados financieros o las dotes comerciales.

La mentalidad positiva con la que nos enfrentamos a un hecho es determinante según los estudios del Dr. Seligman. Es decir, el hecho de pensar que el resultado de una acción determinada iba a ser positivo tenía más fuerza que el propio resultado en sí, fuera éste finalmente el esperado o no. Las personas con mentalidad positiva saben sacar partido de una adversidad, esto les distingue claramente, y es por ello que los demás quieren estar con ellos, formar parte de sus proyectos. Es lo que actualmente se conoce con el término de personas resilientes.

Lo más destacable de este tipo de personas es que utilizan más el “sí” que el “no”. De entrada no dan nada por perdido. Luchan. Saben que la mejor forma de perder es no intentar algo; que si no salen a la cancha a jugar ya han perdido en el vestuario; y que para ganar no hay que abandonar. Y cuando las cosas no salen como esperaban, aprenden y vuelven a “embestir”.

La mentalidad positiva es una elección consciente individual. Es una cuestión de actitud, es decir, de interpretación de la realidad que se está viviendo en cada momento.

2. Alegría

La alegría acompaña a las personas que muestran felicidad por lo que hacen. La alegría puesta al servicio de los demás es mucho más que un sentimiento, es una emoción que contagia. Se refleja con la sonrisa. Se transmite con la risa. Se vive con el sentido del humor. Alegría es una palabra que viene del latín alecris y significa “vivo”. También tiene el sentido de “animado”. El que está animado, anima. El que está apagado, apaga.

Las personas con alegría están animadas frente a los desafíos que les llegan. Los maestros del liderazgo no solo están preparados para hacer lo que tiene que hacer si no que, además, lo hacen con gozo, con placer, aprendiendo de cada reto.

Todos tenemos que afrontar altibajos. Algunos de ellos puede que sean muy serios e importantes, pero, con frecuencia, la alegría nos hace afrontarlos con un estado mental diferente y nos da alas para encontrar opciones, soluciones al problema, nuevas alternativas para salir del agujero. La alegría nos hace sentirnos más frescos. Más luminosos. Nos genera bienestar general. Es un antídoto frente a la interpretación de la vida vivida bajo el “síndrome del mal rollo”, que es una patología que se caracteriza por varios síntomas:

• Observar solo lo malo de las cosas y de las personas.

• Ponerse siempre en el peor de los casos, por si acaso…

• Aburrirse con todo.

• Despreciar el buen saber de los demás.

• Y no estar dispuesto a aprender de todo.

3. Creatividad

Las personas creativas, además de frecuentar el buen humor, se caracterizan por vivir sorprendiéndose de casi todo, como si lo hicieran todo por primera vez, es decir, dándose así el permiso de revisar su estatus, de cuestionarse el statu quo de la realidad. Son capaces de percibir, con mucho esfuerzo, la realidad de forma desacostumbrada. Buscan nuevos caminos. Saben aceptar el cambio. Se adaptan a él. Y hacen las cosas de una manera diferente. Viven en beta. Prueban, aprenden y vuelven a probar. Saben extraer algo valioso de algo de menor valor. O incluso, de la nada crean algo. Mezclan. Hibridan. Juntan. Cortan y pegan. Convierten los sueños en realidad. Los despiertan. Transforman las ideas en hechos tangibles.

Cuando vives junto a personas creativas, creces. Cuando compartes con personas creativas, vives asumiendo el riesgo necesario. Cuando te equivocas cerca de personas creativas, cambias el fracaso por aprendizaje.

4. Tono

Como en la música, en la vida también el tono es fundamental para vivir. En ocasiones, la mejor manera de ejercer engagement es mantener la boca cerrada. Son las personas que usan un tono de lenguaje suave las que más fuego generan en los demás.

Un error básico y frecuente de los líderes con poco talento para ello es pensar que la agresividad crea seguidores. Todo lo contrario. Manejar adecuadamente el tono lingüístico y la escucha empática es mostrar un interés sincero por los demás. Es una cualidad esencial en las relaciones humanas. No es más inteligente el que más habla, ni el que habla todo el tiempo. El verdadero líder es la persona que necesita decir menos. Concentrarse de verdad en lo que los otros nos dicen, guardar silencio mientras nos hablan, no tener prisa por intervenir, no cortar las palabras o expresiones a otros… transmite una imagen de confianza y de interés por lo que se nos dice.

No somos capaces de imaginar la cantidad de errores que evitaríamos si aprendiéramos a estar más tiempo en silencio. Y, además, muchas veces encontrar la solución a un problema consiste en pasar mucho tiempo escuchando diferentes alternativas o posibilidades de resolución.

El tono lingüístico más complicado de manejar es el de las preguntas. Los grandes líderes, en un gran porcentaje de su tiempo, hablan con preguntas. Así es como se llega a la raíz de la idea. Excavan en la realidad para extraer lo mejor de ella, porque cuando las preguntas y la escucha posterior marcan el tono, los otros se sienten más atendidos y se implican más en la conversación, en el proyecto, en la idea… El tono de tu conversación marcará el respeto por los que te acompañan.

Las personas queremos rodearnos de personas con mentalidad positiva, alegres, creativas y que mantienen una conversación con un buen tono. Son las que generan más oportunidades. Son las que están encendidas. Y así, junto a ellas, nos encendemos. Por tanto, ¿qué tienen las personas que generan engagement? Son personas que tienen fuego pero no queman.

 

 

¿Qué define al nuevo CEO?

Las compañías se enfrentan en la actualidad al reto de la transformación y esto coloca a sus CEO’s ante la necesidad de afrontar su propia evolución para poder liderar esos procesos de cambio estratégico. ¿Cuáles son las principales etiquetas que caracterizan al que podríamos definir como nuevo CEO? Según explica Fernando Botella, CEO de Think&Action, en esta entrevista para Canal CEO de APD, son tres: 1. Estrategia: “Hacer estrategia es tener capacidad de anticiparse y elegir, y uno elige mejor cuando genera más alternativas para ello”. 2. Innovación: “La mejor forma que tiene un CEO de innovar hoy es rodeándose de buen talento”. 3. Acción: “El trabajo final de un CEO es hacer que las cosas sucedan”.

El CEO de Think&Action aborda además en esta entrevista otros aspecto fundamentales como la capacidad de aprendizaje del CEO, la gestión de riesgos y la gestión de personas.

Haz click en el siguiente enlace para ver el vídeo íntegro de la misma: www.canalceo.com

Practica el 'downshifting' para escapar del estrés laboral

No se trata de una moda pasajera, sino de un replanteamiento de vida de los profesionales que consiguen conjugar las obligaciones laborales y la satisfacción personal para ser más productivos. El periódico Expansión se centra en analizar este fenómeno y sus implicaciones tanto desde el punto de vista del profesional como de las organizaciones y para ello, ha contado con las opiniones de nuestro CEO.

Según Fernando Botella, CEO de Think&Action, estos profesionales «eligen vivir de una manera consciente y responsable, convirtiéndose en los escultores de su propia vida: eligen y hacen». Los downshifter «son personas que optan por vivir de otra manera, decidiendo qué es lo que necesitan y desean. Son capaces de cambiar su jerarquía de prioridades o, más bien, de configurar su propia escala de prioridades y necesidades, y no heredar aquella que impone un contexto marcado por el materialismo», añade Botella.

En estos momentos en los que puestos, funciones y horarios se diluyen, Botella señala que «lo importante es el talento y, sobre todo, los resultados que éste es capaz de aportar a la empresa. Las organizaciones deben pensar en clave de personas y no sólo de profesionales, comprender su complejidad y asegurar su bienestar». Además, apunta que deben dotarse de una mayor flexibilidad en lo que a la gestión se refiere: «Sólo en la medida que sean capaces de atender las necesidades del talento en todas sus dimensiones, podrán disfrutar de su implicación, compromiso, ideas y resultados».

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Dudar para aprender y decidir para hacer, dos herramientas para gestionar entornos inciertos

“Dudar para aprender y decidir para hacer” son dos de las principales herramientas con las que cuenta un profesional, empresario o directivo para gestionar entornos inciertos según Fernando Botella, CEO de Think&Action, consultora especializada en el diseño de estrategias de talento y de negocio que ayudan a las organizaciones a abordar sus procesos de transformación.

“La incertidumbre es algo normal. Aunque nos aferremos a la búsqueda de la seguridad, la comodidad y la estabilidad, la vida es incierta, insegura e incómoda. También la de las organizaciones y es por ello que empresarios, directivos y profesionales han de gestionar la incertidumbre. Y la mejor fórmula para hacerlo es a partir de la toma de decisiones, que es la que impulsa a la acción, y de la capacidad de dudar, que es la que abre la puerta al aprendizaje, la mejora continua y la reinvención”, ha asegurado el CEO de Think&Action durante su reciente intervención en el manager Forum de Valencia.

Para Fernando Botella, business trainer y experto en liderazgo y talento, hay dos preguntas clave para manejarse con éxito en entornos inciertos y poder construir desde ellos: ¿qué pasaría si…? y ¿qué SÍ puedo yo hacer?

“El entorno que nos rodea es incierto y cambiante y esto nos exige, no solo capacidad de adaptación, sino sobre todo anticipación. Necesitamos trabajar bajo el prisma de la “R”, renovación, reinvención, revolución, etc. y esto implica necesariamente estar permanentemente aprendiendo, cambiando, mejorando, cuestionándonos lo que hacemos. De niños disfrutábamos utilizando nuestro sacapuntas y afilando la mina de nuestros lápices y pinturas; sin embargo, crecemos y dejamos de sacarle punta a las cosas… El aprendizaje y las evoluciones nacen de la duda, de estar permanentemente preguntándose ¿qué pasaría si…?”, ha explicado el CEO de Think&Action.

Asimismo, Fernando Botella ha indicado que “el futuro se construye desde el hacer. Somos lo que hacemos (no lo que decimos, sabemos o aprendemos), así que ante cualquier incertidumbre, la mejor opción es tomar decisiones para empezar a hacer. El problema es que pasamos mucho tiempo pensando y centrando nuestras energías en lo que no se puede cambiar, en lugar de plantearnos ¿qué SÍ podemos hacer? Este “sí” parte de la aceptación de la realidad y abre un abanico de posibilidades a nuestro alrededor, imprescindibles para manejarnos en estos entornos cambiantes. La incertidumbre se trata con coraje y acción”.

El CEO de Think&Action ha concluido su conferencia con una última recomendación para tratar de reducir la percepción de incertidumbre, válida tanto para individuos como organizaciones: “Vivir y gestionar sin añoranzas del pasado -el pasado no tiene capacidad para resolver el futuro-, sin complacencias en el presente -es necesario viajar siempre con mente de aprendiz- y sin miedo al futuro -tenemos tendencia a caer en el ‘síndrome del PC’ (ponernos en el Peor de los Casos). El 90% de los pensamientos que tenemos a lo largo del día nacen de una predicción asociada a una preocupación, de los cuales el 99% nunca llega a suceder…”.

Convierte el caos en tu mejor aliado profesional

Vivimos en un mundo en el que el adjetivo “inesperado” se ha convertido en un término habitual. Lo aplicamos a catástrofes naturales, a contratiempos económicos y sociales… Es evidente que la incertidumbre nos rodea y nos golpea. Cuando hablamos de incertidumbre casi automáticamente pensamos también en ansiedad y, sobre todo, en sus efectos más negativos. Sin embargo, Fernando Botella, CEO de Think & Action, explica en su libro ‘¡Atrévete!’, que existe una ansiedad necesaria que cumple una función positiva: poner en marcha en nuestro organismo los mecanismos que nos ayudan a afrontar con éxito cualquier proceso vital. El problema es vivir con la ansiedad negativa. Botella dice que, a menudo, ésta es producida por un error de pensamiento que desdibuja la realidad creyendo que hay un peligro que te amenaza cuando en realidad no es así y lo único que consigue es bloquearnos y aumentar nuestra desazón. La visión negativa del futuro inminente es la que hay que aprender a controlar y, para ello, es fundamental reconocer las trampas que nos tiende:

-Miedo a lo desconocido. La interpretación negativa de lo que está por suceder genera un miedo que nos descontrola, y entonces la ansiedad actúa como un mecanismo de defensa que nos pseudo-ayuda a huir de esa incertidumbre.

-Insatisfacción permanente. Nos fijamos metas y expectativas muy exigentes. Es cierto que la ambición es necesaria para progresar, pero es esencial controlarla. Somos nosotros los que tenemos que dirigirla y no al revés.

-El apego. La incertidumbre que genera la pérdida de algo o de alguien es uno de los mayores provocadores de ansiedad. El miedo a que se rompa lo que conocemos y con lo que nos sentimos cómodos aumenta la inseguridad.

-La hiperactividad. Somos animales multitarea. Estar en continuo movimiento, sobre todo nuestra mente, es un generador de inquietud. Nos hace sentir como hombres orquesta y creer que podemos abarcar todo. Sin embargo, lo único que conseguimos es hacer las tareas a medias y que aumente nuestra tensión interior.

-La obsesión por el control. Necesitamos estar seguros de todo. El perfeccionismo provoca inseguridad y también genera postergación, porque creemos que todo tiene que estar bajo nuestra supervisión y no delegamos en nadie. Consideramos que la pérdida de control nos hace vulnerables.

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