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Invitación El Factor H

¿Quieres conocer las claves reales del liderazgo? ¿Y si, hablando de liderazgo, la “H” no fuera muda? El Factor H nuevo libro de Fernando Botella.

A Fernando le acompañarán unos invitados muy especiales que participarán en el evento:

El profesor del Iese, Santiago Álvarez de Mon, experto en liderazgo y prologuista del libro. El famoso mago Jorge Blass, coautor con Fernando en el libro La Fuerza de la Ilusión. El coach, experto en talento, Juan Carlos CubeiroAlfonso  Sancristobal, Director de Recursos Humanos del grupo Aegon.

¡ OS ESPERAMOS ! 

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Por qué introducir la creatividad en el aula

FERNANDO BOTELLA, CEO DE THINK & ACTION

MIÉRCOLES, 3 DE FEBRERO DE 2016, REVISTA MAGISTERIO 

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Definir el modelo educativo es uno de los debates que con recurrencia, y por desgracia, de manera especialmente virulenta en época electoral, se pone encima de la mesa sin que los responsables políticos terminen de ponerse de acuerdo en su definición. Existen, sin embargo, algunos espacios, en los que sí es posible y deseable el consenso y que incidirían en una mejor y más completa formación de nuestros niños y jóvenes, con independencia del color político de los gestores encargados de implementarlos en el sistema.

Uno de esos espacios es la introducción, de un modo sistemático y transversal, en los programas educativos de la creatividad como catalizador del aprendizaje. Y es que apostar por desarrollar en los estudiantes su capacidad creativa multiplicaría de forma exponencial el aprovechamiento de las distintas materias que componen su plan de estudios, además de permitir el crecimiento de otras habilidades que le serán de gran ayuda en los siguientes años de su desarrollo como personas.

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ZONA DE CONFORT, ¿SALIR O NO SALIR?

FERNANDO BOTELLA, CEO DE THINK & ACTION

LUNES, 1 DE FEBRERO DE 2016, EL ECONOMISTA   

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Sacar a la gente de “su zona de confort” se ha convertido en una de las nuevas panaceas del liderazgo. Una especia de Dogma de Fe sin el cual es poco menos que imposible extraer lo mejor de las personas que conforman un equipo de trabajo. Y es cierto, movilizar a los profesionales a través de retos puede ser una buena manera de desarrollar su talento. El problema está en pensar que esto es así siempre y en todos los casos. A veces, demasiado movimiento puede ser contraproducente y una forma de arruinar el desarrollo de un buen trabajador.

Antes de continuar, quizá convendría definir eso que ha venido a llamarse “zona de confort”. Normalmente se asocia a ese autoconocimiento, más o menos extenso, que todos tenemos acerca de nuestras fortalezas como profesionales. Sabemos lo que se nos da bien y cómo ponerlo en práctica para obtener buenos resultados con ello. Pero nuestro autoconocimiento no termina en ser conscientes de lo que sabemos hacer. También sabemos lo que no sabemos hacer. Aquellas áreas en las que no somos eficaces, en las que carecemos de formación o experiencia o de ambas cosas, y en las que es difícil que ofrezcamos la mejor versión de nosotros mismos. Porque en el fondo, sabemos que hay cosas para las que no tenemos talento y, es más, no nos importa demasiado no tenerlo y, por tanto, no lo vemos como un reto.

Esas dos parcelas, la positiva y la negativa, constituyen las fronteras de lo que yo prefiero llamar “caja de comodidad”, un espacio en el que nos desenvolvemos con seguridad. Todo irá bien mientras no pisemos (ni nos hagan pisar) fuera de ese tiesto. Hay ocasiones en que un profesional es muy feliz y muy eficaz trabajando dentro de su zona de confort, y sería poco inteligente tratar de sacarlo de ahí. Ese empeño en convertir a un empleado ‘happy’ y centrado en uno ‘unhappy’ y desconcertado es uno de los mayores errores que puede cometer un líder. En otras, en cambio, lo que necesita es que se le plateen desafíos para descubrir esas áreas que quedan fuera del alcance de su autoconocimiento. Está aburrido, se muestra apático ente el trabajo porque nadie le ayuda a desarrollar su talento.

El buen líder debe saber cuándo es conveniente forzar ese peregrinaje de su equipo a zonas inhóspitas y despobladas y cuando no. A veces, ambas situaciones puede presentarse en la misma persona. En determinadas tareas se desenvuelve de maravilla y lo último que necesita es que introduzcan novedades en su rutina; mientras que para otras necesita un empujón que le permita descubrir sus fortalezas ocultas (lo que no sabe que sabe) y zonas ciegas (lo que no sabe que no sabe) para desarrollar su talento. Y ese empujón lo necesita rápido porque, de lo contrario,desconectará y lo perderemos.

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Y tú, ¿qué tipo de médico eres?

Think&Action, expertos en transformación y talento dentro de las organizaciones, ha hecho público un análisis acerca de las necesidades de desarrollo más comunes entre los profesionales de la medicina. A partir de su experiencia de más de 15 años en el sector sanitario, Think&Action habla de cinco grandes tendencias, asignando a cada una de ellas una o varias área de mejora. Según Fernando Botella, CEO de Think&Action y autor de este análisis, “Cada cual ejerce su profesión con un estilo propio y diferente. Nadie lo duda. Hemos acudido a los tipos porque entendemos que esto hace más fácil identificarse con uno u otro perfil y concretar dónde hemos de mejorar”. Y añade: “en la profesión médica han primado tradicionalmente los aspectos técnico/científicos sobre las habilidades sociales. Sin embargo, se olvida que la mayoría de los médicos interaccionan a diario con muchas personas, por lo que necesitan cuidar también su manera de relacionarse y comunicarse con su entorno. Lo ideal es encontrar un equilibrio entre ambos aspectos”.

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SI ERES PROFESIONAL, SÉ ARTISTA

FERNANDO BOTELLA, CEO DE THINK & ACTION

«Ahora, todos somos artistas», afirma Seth Godin en su libro El engaño de Ícaro. Con esta afirmación, el gurú del marketing se adentra en una relación, la del arte con el mundo de los negocios, que cobra especial relevancia en el ecosistema empresarial que nos aguarda en los próximos años. Y es que de todas las características que definirán al profesional de éxito que está por venir hay una que destaca con claridad: estar dotado de una mente de artista.

Pero, ¿qué es exactamente eso de tener una mente de artista? Son varias las características que la definen. En primer lugar, la creatividad, es decir, la capacidad para visualizar la realidad de una manera desacostumbrada. Los artistas son capaces de cuestionarse el statu quo y de ver cosas que otros son incapaces de ver. Donde otros sólo visualizarán una ventana, el fotógrafo será capaz de adivinar un contraste de luminosidad al incidir oblicuamente la luz en el cristal, verá un encuadre, verá una fotografía. La empresa del futuro también necesitará profesionales que sepan leer en el mercado, en el producto o en los procesos oportunidades de negocio sobre las que cimentar el crecimiento de la compañía.

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La Fuerza de la Ilusión

El pasado 12 de noviembre Fernando Botella y Jorge Blass viajaron a Pamplona para impartir una sesión de La Fuerza de la Ilusión ante un grupo de directivos. Aprovechando su estancia en la capital navarra, la emisora local de Radio Nacional de España les hizo una entrevista telefónica en la que los oyentes navarros pudieron conocer un poco más acerca de cómo un poco de magia puede ayudarnos en nuestras vidas y en nuestra profesión.

¿Sumas o restas en tu trabajo?

¿Sumas o restas?

Si desde hace algún tiempo tu trabajo ya no te permite multiplicar tus capacidades y habilidades, ha llegado el momento de hacer balance y decidir si realmente es el puesto o la empresa que más te conviene. La empleabilidad es todo aquello que te hace mejor en tu trabajo y, lo que es más importante, que te aporta el valor añadido necesario para ascender o trabajar en otra empresa. Más que de sumar, se trata de que tu actividad te permita multiplicar cada día tus habilidades y capacidades. Como dice Fernando Botella, CEO de Think &Action, “hablamos de un concepto vivo, directamente relacionado con el talento y el desarrollo. Por eso es necesario ponerlo en movimiento, es decir, cultivarlo, desarrollarlo y accionarlo, y de ello depende el grado de empleabilidad del profesional”. 

Expansión publica un tema sobre el concepto de la empleabilidad y cómo descubrir si sigues creciendo en tu puesto o estás estancando, en el que ha colaborado nuestro CEO, Fernando Botella. A continuación reproducimos el texto completo de la noticia, que también puedes consultar haciendo click aquí.

NOTICIA COMPLETA

La empleabilidad es todo aquello que te hace mejor en tu trabajo y, lo que es más importante, que te aporta el valor añadido necesario para ascender o trabajar en otra empresa. Más que de sumar, se trata de que tu actividad te permita multiplicar cada día tus habilidades y capacidades. Como dice Fernando Botella, CEO de Think &Action, “hablamos de un concepto vivo, directamente relacionado con el talento y el desarrollo. Por eso es necesario ponerlo en movimiento, es decir, cultivarlo, desarrollarlo y accionarlo, y de ello depende el grado de empleabilidad del profesional”.

Equilibrio

Poner en una balanza qué aspectos te hacen ganar atractivo en el mercado laboral y cuáles no es el principio para definir si realmente estás en el trabajo que más te conviene. Multiplicarte depende a partes iguales de ti y de tu empresa; y, sobre la parte que resta, hacer que el denominador disminuya es el gran desafío. Según José Manuel Gil, experto en gestión del cambio y autor de El secreto del cambio (Lid, editorial), “no hay que esperar a que la empresa te dote de las herramientas necesarias para crecer. El empleado tiene que ser proactivo y, por tanto, responsable de su propio crecimiento”.

Pilar Jericó, presidenta de Be-Up, aconseja plantearse distintas metas: “Permanecer más de tres años realizando la misma tarea no es recomendable. El trabajo tiene que ser una oportunidad de mostrarte, de presentar resultados y de hacer valer tu aportación. En este sentido, que la empresa facilite formación y que reconozca tu trabajo puede ser un gran multiplicador de tu desarrollo profesional”.

A menudo crecer cada día en el puesto de trabajo tiene mucho que ver con la autogestión de tus fortalezas. La receta que propone David Comí, director de Incrementis, consiste en “planificar, realizar el trabajo y comunicarse de forma asertiva, concreta y sobre todo con plazos establecidos, usando la fórmula ‘qué y cuándo’ a la hora de comunicarnos profesionalmente. No es lo mismo un ‘déjamelo, le doy una vuelta al tema y te digo algo pronto’, que un ‘dámelo, lo reviso esta mañana y hoy a las cuatro de la tarde, te envío por email el resumen’. Así nuestro valor profesional aumenta porque generamos confianza”. En opinión de Comí, el punto fundamental para permanecer en un puesto es “la credibilidad y fiabilidad profesional, lo que aporta confianza en los otros que no quieren desprenderse de ti”.

Sin embargo, la actitud no es lo único determinante para permanecer en un puesto. El entorno puede inclinar la balanza hacia uno u otro lado. Botella cita la cultura corporativa y el modelo de liderazgo, como otros factores positivos: “Un clima y un estilo de liderazgo inspirador, cooperativo, generador de empowerment y estimulador de la toma de decisiones”.

Incuestionable

Si el trabajo se convierte en rutina, no hay retos profesionales y caes en la queja continua, tienes más de un motivo para dejar tu trabajo o tratar de activar tu búsqueda de un nuevo empleo. “Igualmente si siempre estás de malhumor y el estrés comienza a afectar a tu vida privada es el momento de dar carpetazo”, señala Jericó. Gil menciona un elemento que parece definitivo: “Cuando estás quemado y dejas de disfrutar haciendo una tarea. Nadie es muy bueno cuando dedica su tiempo a hacer algo que no le gusta”.

Lo que hace que multipliques…

– ‘Learning agility’, capacidad de aprendizaje y mejora continua. – El grado de actualización y dominio del entorno tecnológico. – Flexilbilidad ante la situación empresarial y las relaciones interpersonales. – Conocimiento de los factores clave del negocio. Influye mucho que te esfuerces por conocer cómo funcionan las cosas. – Capacidad de venta. – Mente innovadora, pensamiento creativo, capacidad para cuestionarse el ‘statu quo’ y generar opciones. – Consigue logros más que hacer tareas. Piensa en finalidad, beneficio e impacto de tu trabajo.

… y lo que hace que restes

– Falta de ejecución, de acción, no hacer ni generar resultados. – Acomodarte en el puesto, caer en la rutina de un trabajo que ya no aporta nada a tu carrera. – La falta de formación y, sobre todo, de evaluación: si nadie te corrige nunca podrás mejorar. – Una empresa opaca que no comunique sus objetivos ni resultados. – Que no te preocupe tener un jefe incompetente: su falta de acción puede perjudicar mucho tu carrera. – Las reuniones innecesarias: ralentizan tu trabajo y restan eficacia. – Un equipo de trabajo o un jefe conflictivo.

No permitas que cumplir años arruine tu carrera profesional

No permitas que cumplir años arruine tu carrera profesional

¿Quién no ha trabajado con jóvenes de cincuenta y con ‘senior’ de veinte años? “Todos nos hemos cruzado con profesionales cuyo DNI muestra que tienen treinta y pocos años y, sin embargo, su modo de actuar les hace ser ‘viejos’. Están resignados, desilusionados, desmotivados. Por el contrario, existen personas a punto de jubilarse con una ilusión tremenda, ¿quiénes son los viejos?”. Fernando Botella, CEO de Think&Action, opinaba así en un artículo escrito por Montse Mateos en el diario Expansión en el que se analizaba el factor edad y su relación con la productividad y el desempeño.

El CEO de Think&Action explicaba que “la edad es una cuestión de actitud” y que más allá de la edad real, lo importante es la edad subjetiva del profesional pues ésta “está íntimamente relacionada con el aprendizaje continuo, es la que inmuniza al profesional contra la autocomplacencia -creerse que se sabe todo-, y del conformismo”.

Si quieres leer la noticia completa haz clic aquí.

Reproducimos a continuación la reflexión integra que Fernando Botella realizó sobre este asunto:

“Leía recientemente una frase en twitter que resumía muy bien este tema que nos ocupa y que decía así: No somos viejos en nuestras compañías por nuestra edad sino por nuestros actos. Ni la productividad ni el rendimiento de un profesional depende de su edad biológica sino que es más bien resultado de, por un lado, el entorno en el que vive el profesional (el que favorece o no su crecimiento y desarrollo) y, por otro, de la propia persona, de su interior. 

La edad es una cuestión de actitud. Todos nos hemos cruzado con profesionales cuyo DNI dice que tienen 30 y pocos años y, sin embargo, su actitud les hace ser “viejos”, están resignados, desilusionados, desmotivados… Por el contrario, existen también profesionales a punto de jubilarse, con tremenda ilusión, mente de aprendiz continua y una capacidad tremenda de decidir sobre su vida y actuar en consecuencia… ¿Quiénes son los viejos?

La edad biológica, por tanto, no tiene ninguna importancia o relevancia en el ámbito laboral, no es factor determinante de nada. La que sí desempeña un papel crucial es la edad subjetiva del profesional. La edad subjetiva está íntimamente relacionada con el aprendizaje continuo, la capacidad de desarrollo y con dónde pones el foco de futuro, considerar que todavía quedan cosas por hacer, aprender, mejorar…

La edad subjetiva es la que inmuniza al profesional contra la autocomplacencia –creerse que ya se sabe todo- y del conformismo.

Y en estos asuntos, una vez más, la edad real poco tiene que aportar, más bien distrae. Porque aunque tendamos a asociar edad con experiencia, y presuponemos que la experiencia es el sumatorio de años de actividad profesional, lo cierto es que la auténtica experiencia, la que aporta valor, nada tiene que ver con la suma de años. ¿Cuántos profesionales y directivos con una larga trayectoria cuantificada en años viven realmente “presos” de un mismo día repetido a lo largo de esos años, haciendo lo mismo día tras día? ¿Es eso una gran experiencia?

Hay, en el otro lado, esos profesionales junior que se describen y “venden” como profesionales senior y experimentados. ¡Se creen que ya lo saben todo!! Y no hay mayor peligro para el talento que la autocomplacencia…

¿Cómo se identifica la edad subjetiva del profesional y candidato? En mi opinión, son fundamentales herramientas como el ejercicio de un liderazgo equilibrado, es decir, que no distinga entre factores como la edad o cualquier otro aspecto biológico, y modelos de gestión muy orientados a desempeño y al desarrollo continuo de los profesionales. Estos ecosistemas son una fuente de “eterna juventud” para el talento. Además, creo importante la realización de mapas de talento con cierta periodicidad en las organizaciones que permiten establecer el estado de talento de la organización sobre la base tanto de competencias como de actitudes.

Y, por último, en lo referido a los procesos de selección haría un llamamiento claro a los profesionales del área de RR.HH. para que dichos procesos no solo sean una búsqueda para cubrir la necesidad de hoy sino también se ponga foco en la proyección de lo que será necesario mañana. Es en este caso cuando esa capacidad de desarrollo que es lo que determina la edad subjetiva del profesional cobra relevancia.

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“Los 7 magníficos”… aliados de la excelencia

Escrito por Fernando Botella, CEO de Think&Action

Magnífico proviene de magnus (grande) y el sufijo –ficus, de facere (hacer). Según la RAE, significa, entre otras acepciones, “excelente, admirable”. La pregunta que hoy me planteo es si existen algunos ingredientes básicos e imprescindibles para hacer algo excelente y admirable; para convertir un proyecto, nuestro proyecto, en algo digno del calificativo de magnífico. Yo he identificado, a partir de mi experiencia, 7. Como aquellos “siete magníficos” que acudieron a liberar a un pequeño pueblo asediado por una banda de malhechores en el famoso western, estos son nuestros 7 aliados para la conquista de la excelencia. Y, como los protagonistas de la misma, cada uno posee una habilidad especial:

  1. FUN

¡Qué diversiON!! ¡Me aburroooooOFFFFFF!!!!! La diversión conecta, el aburrimiento desconecta. La diversión conecta directamente con el entusiasmo, ingrediente fundamental que nos impulsa a la acción a los seres humanos porque es el que nos inyecta energía, alegría y confianza. Desde la diversión nacen las alternativas. Las alternativas son oportunidades de acción, caminos de descubrimiento, opciones para el éxito. Por el contrario, el aburrimiento si con algo nos conecta es con las excusas, que son motivos para la inacción, para no hacer, no aprender, no evolucionar. Cualquier proyecto, cualquier éxito en nuestra vida depende –y mucho- de la capacidad para generar alternativas y vías de aprendizaje y transformación, y esta se alimenta de un aspecto esencial que es la diversión, entendida como conexión, concentración y pasión en lo que se hace. Así que nuestro primer magnífico es la diversión, un “valiente” que nos aporta la energía necesaria para pasar a la acción.

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