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Por unas Navidades razonables

Del Blog “Biología de la normalidad” de Fernando Botella, CEO de Think&Action

Ya están aquí las Navidades, un periodo del año que inevitablemente afecta a nuestro estado de ánimo y a nuestro comportamiento. Esto es debido, fundamentalmente, a la enorme cantidad de condicionantes culturales que lleva asociada esta festividad. Familia, religión, tradición, consumo, celebraciones, vacaciones y sensación de cambio de ciclo, todo ello en grandes cantidades y concentrado en un espacio de tiempo unas pocas semanas. Este potente mix es el caldo de cultivo perfecto para desequilibrarnos emocionalmente, hasta el punto de que muchos lleguen a no reconocerse a si mismos. Como si el efecto de los villancicos y las luces del árbol nos trastornara de tal manera que dejáramos transitoriamente de ser esas personas sensatas que acostumbramos a ser durante el resto del año para dar rienda suelta a todo tipo de excesos.

Quizá lo primero que deberíamos hacer antes de afrontar estas festividades es preguntarnos qué significado tienen para nosotros y cómo queremos vivir este periodo de tiempo. Tomadas en su sentido etimológico, es decir, como un renacer continuo (“Navidad” en latín significa “nacimiento”), puede ser algo realmente reparador, un momento en el que hacer balance, contextualizar y volver la mirada hacia las cosas realmente importantes de la vida. Así vistas, las Navidades pueden ser algo estupendo. Pero si las vivimos del modo en que la sociedad de consumo las ha acabado convirtiendo, una imposición consumista y propicia para cometer excesos de todo tipo, eso ya es distinto.

Una de las características más peligrosas de las Navidades es que es un periodo de tiempo en el que cual somos más laxos en la revisión de nuestras propias decisiones, especialmente con todas aquellas que están relacionadas con el consumo. La compra por impulso hace acto de presencia de un modo mucho más acusado que en otros momentos del año, llegando a tomar el control de nuestros movimientos. Somos indulgentes con nuestros errores y tendemos a extralimitarnos incluso en aquellos acontecimientos sociales sobrevenidos o de compromiso (por ejemplo, la cena de la empresa). Es como si dejáramos a de vigilarnos a nosotros mismos y aprovecháramos esa dispensa temporal para campar a nuestras anchas.

Para ver el artículo haz click aquí: https://www.larazon.es/blogs/sociedad-y-medio-ambiente/biologia-de-la-normalidad/por-unas-navidades-razonables-DF21063202

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FELICES MOMENTOS LLENOS DE VIDA, EN ESTAS FIESTAS NAVIDEÑAS Y SIEMPRE… RECIBAMOS EL 2019 CON LOS BRAZOS ABIERTOS

Equipo de Think&Action

Esperamos que mientras estés leyendo este mensaje te acompañe una gran sonrisa y  estés preparad@ para disfrutar todas las cosas buenas que tienes a tu alrededor.

Hoy queremos darte las GRACIAS en forma de mensaje Navideño:

·       Gracias por hacernos formar parte de vuestro viaje y hacerle nuestro…
·       Gracias por permitirnos asumir nuevos retos cada día junto a vosotros…
·       Gracias por haberos interesado en algún momento por alguna actividad de las que llevamos a cabo en Think&Action
·       Gracias por perdonarnos si algo no salió como esperabais…
·       Gracias por dejarnos crecer y superarnos cada día…Aprovechamos para desearte unas felices fiestas y sobre todo mandarte nuestros mejores deseos para el 2019.

Que tengas un año realmente bonito, lleno de nuevos retos y de momentos llenos de VIDA.Si te encuentras con adversidades, que tengas la fuerza e ilusión necesarias para enfrentarte a ellas y que consigas superar todos tus retos personales y profesionales.

Recibe el 2019 con los brazos abiertos y vive con PASIÓN todo lo que hagas…

Puedes elegir sentirte un desgraciad@, seguro que tienes tus motivos para pensarlo…Pero también está en tu mano elegir sentirte afortunado por todo lo que vive en TI…

Felices Fiestas, Felices Momentos

¡¡Seguiremos JUNTOS dando lo mejor de nosotros!!
Muchas graciass

Un abrazo de todo el equipo de Think&Action

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¿ Eres de los que saltan en la grada nada más empezar el partido o de los que esperan a que haya un buen resultado para saltar?

Estela Sánchez, Directora Ejecutiva de cuentas 

Esta semana tuve la oportunidad de ir a un partido de futbol de los de “verdad”…

¡¡A mi que no me gusta nada el fútbol!!

 Pero me pareció una experiencia bonita para vivir en familia…¡¡Y así fue!!

Estuve realmente emocionada durante todo el partido…

Pude observar de forma curiosa como el “equipo contrario” animaba sin descanso a su equipo, saltando todos juntos y cantando sin parar…¡¡Todo era alegría!!

Yo personalmente estaba más contagiada por toda esa energía que por la “nuestra” que  apenas decíamos nada, y eso que estábamos en “nuestra casa”

¿Sabéis quien ganó?

El equipo que tanto animaba y que no perdió la energía desde que comenzó hasta que acabó el partido, sin descanso.

¿Nos sentimos así con nuestros equipos?

¿Hacemos nosotros que “los que están jugando“ se sientan tan poderosos que ejecuten con éxito sus proyectos?

Ahora más que nunca, son cruciales las conversaciones con los demás y la integracióncon todos y cada uno de los miembros de una organización…

Si queremos “ganar”, cada uno debe hacer su papel de forma excelente para que TODOS GANEMOS

Estoy segura de que ese día, la “grada saltarina” siguió saltando y celebrando mucho después, porque se sintió parte de ese resultado…¡¡Y es que realemente lo fue!!

En Think&Action ayudamos a la integración y cohesión de los equipos

La transformación no es un evento, es un camino…

Y para tener éxito tenemos que hacerle TODOS JUNTOS.

¿Te sientes de los que saltan en la grada nada más empezar el partido o de los que esperan a que haya un buen resultado para saltar?

Yo quiero ser de los primeros…Cansa más, pero es mucho más gratificante y si me apuras, hasta más divertido…

¿Saltamos juntos?

Feliz día

¡¡Nos vemos pronto!!

Estela.

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“Aprenda a desaprender” (parte II)

Del Blog “Biología de la normalidad” de Fernando Botella, CEO de Think&Action

Desaprender se ha convertido en uno de los rasgos diferenciales en nuestros días. Una cualidad que abre muchas puertas en esta época de cambios permanentes y de volatilidad. Pero, ¿existe un perfil desaprendedor? ¿Cuáles son esas cualidades que definen al experto en desandar lo andado?

En primer lugar habría que señalar que el desaprendizaje está íntimamente relacionado con la cultura del esfuerzo. Esto quiere decir que las personas que practican esta revisión permanente de sus conocimientos saben aplazar la recompensa y tienen la capacidad de estar permanentemente abiertos a lo nuevo. Poseen disciplina de aprendizaje y son capaces de mantener el esfuerzo a lo largo del tiempo. De este modo no ven limitadas ni comprometidas sus posibilidades de futuro, sino que son capaces de adaptarse a los nuevos tiempos sin perder oportunidades.

Otra característica de estos “desaprendedores” es que son personas que viven en permanente un estado “wow” . Están predispuestos a dejarse sorprender porque no dan nada por sentado. Dan más importancia al proceso que a los resultados, al camino que a la meta. Y si se dan cuenta de que hay algo en el camino recorrido que les chirría, no tienen en problema en retroceder. Su carácter es más proclive a dar que a recibir. Son generosos con los demás y con ellos mismos. Y esa generosidad incluye indulgencia plena para aprender de cualquiera y en cualquier momento. Tienen una alta capacidad de observación y son unos maestros en el uso de las preguntasEn lugar del “tú te callas y me dejas hablar a mí”, su filosofía es más del “¿y tú qué opinas?”. Toleran el error y hasta lo alientan siempre que de él se pueda extraer algún aprendizaje. Potencian más las destrezas o habilidades que los conceptos. Son más flexibles que rígidos y viven alejados del prejuicio y del cliché.

Aprendizaje dinámico

Uno de los grandes desaprendedores de la historia fue Santiago Ramón y Cajal. Decía el Premio Nóbel de medicina que “los seres humanos somos arquitectos de nuestro propio cerebro”. Con estas palabras, Ramón y Cajal se estaba refiriendo claramente a la capacidad plástica de nuestro cerebro, a pesar de que la tecnología disponible en su época no le permitiera observarla científicamente aun. El Premio Nobel español nos estaba anticipando algo que hoy sabemos con certeza: la naturaleza dinámica del aprendizaje humano. Siempre puede ser revisado y reajustado. El aprendizaje en el ser humano es incompleto, tiene forma de espiral. A diferencia de otros monos de carácter antropomórfico, los humanos nacemos con una cabeza relativamente pequeña y somos, como consecuencia de ello, más inmaduros cerebralmente. Esta aparente desventaja en realidad es muy beneficiosa para el posterior desarrollo de nuestro cerebro, ya que favorece el surgimiento de innumerables redes neuronales en el mismo.

En los años 60 del siglo pasado, el neurocientífico Joseph Altman demostró que no es cierto el mito de que nacemos con un número finito de neuronas que van muriendo a medida que cumplimos años. Su teoría de la neurogénesis probó que las neuronas se van reponiendo y que nacen nuevas unidades también a lo largo de la vida adulta. Esa generación de nuevas neuronas se produce en dos áreas localizadas del cerebro: la zona subgranular delgiro dentadodelhipocampoy lazona subventricularde losventrículos laterales. La neurogénesis adulta es fundamental para el aprendizaje, ya que las nuevas neuronas se comunican con las ya existentes para producir nuevas conexiones y sentar las bases para nuevos aprendizajes. Este fenómeno es conocido como neuroplasticidad.

Hoy sabemos que las neuronas tienen la facultad de estar en permanente estado de reorganización. El cerebro se reestructura de forma continua a través de nuevas conexiones o sinapsis. Se establecen nuevos circuitos neuronales capaces de reorganizar la información. El ser humano desarrolla unos 85 millones de neuronas a lo largo de su vida. Pero el ser más inteligente del planeta no es aquel que genera mayor número de neuronas, sino aquel en cuyo cerebro se generan nuevas y diferentes conexiones.

Y en realidad, tiene mucho sentido. Porque en eta nueva era digital y global, las interconexiones, humanas o neuronales, lo son todo.

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