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En vacaciones, descarga las pilas

Fernando Botella, CEO de Think&Action

“Recargar las pilas”. Es uno de los mantras que más se escuchan por estas fechas en las que los españoles o bien ya estamos disfrutando de las vacaciones, o bien estamos descontando los días para comenzarlas. Necesitamos irnos de vacaciones porque nos sentimos agotados y sin energía, y pensamos que esos días de descanso nos servirán para volver a llenar ese tanque de gasolina al que hace tiempo se le encendió el piloto rojo de la reserva.

O no, porque en realidad lo que necesitamos es justamente lo contrario: vaciar el depósito, descargar la batería, agotar completamente las pilas. Y es que en esto de “desconectar” solemos incurrir en un error de concepto. Pensamos que nos vamos vacios, pero no es así. Nos vamos de vacaciones con la cabeza a tope y plenamente “conectados” con el trabajo. Estamos haciendo la maleta e, inconscientemente, junto a los bañadores y las sandalias estamos metiendo en ella también los problemas, los agobios, los jefes, los clientes…. Lo realmente difícil y lo que necesitamos es desprendernos de todos esos elementos, desenchufarnos. Así que nada de recargar las pilas, no. Porque cuando uno se va de vacaciones con todas  esas  preocupaciones bullendo en su cabeza no descansa. Lo que nos hace falta es dejar la batería a cero para que cuando la carguemos de nuevo esta alcance su máxima potencia de nuevo.

Biológicamente hablando, las vacaciones son imprescindibles. No son un capricho ni un premio, ni siquiera son un derecho laboral. Son absolutamente necesarias para la supervivencia. Sin descanso nuestro cuerpo y nuestra mente colapsan, dejan de funcionar adecuadamente. Dejarse atrapar por el puro placer de no hacer nada, por el lujo de estar ocioso, es difícil, pero también es una de las mejores terapias de recuperación a las que puede someterse el ser humano. Pero además del puro descanso, las vacaciones ofrecen otro tipo de ventajas que también nos ayudarán a retomar la actividad con buen talante  a nuestro regreso. Sin ir más lejos, nos permiten romper con la rutina, y esto hace que nuestra mente sea más curiosa. Como por arte de magia, aparecen nuevas ideas. Esta es la razón por la que los amantes de la escritura, de la pintura o de la música sean habitualmente más creativos y fecundos en época vacacional. Y esto no solo es aplicable al entrono artístico o de mero hobby. También a nivel profesional y empresarial es muy frecuente que las mejores ideas de modelos de negocio, de cambios de estrategia o de planes de marketing aparezcan justamente cuando sus creadores se encuentran a muchos kilómetros de la oficina, tumbados al sol sobre una hamaca o realizando una senda por la montaña.

Seis tips para desconectar

1) Deja las cosas atadas. En los días previos al arranque de tus vacaciones procura dejar temas zanjados, en la medida de lo posible. Dejar asuntos terminados o, por lo menos, con fases completadas que puedan ser luego fácilmente retomadas, nos brinda sensación de control, y el control nos da satisfacción y nos permite marcharnos más relajados y sin sentimiento de culpa.

2) Intenta que las vacaciones sean una colección de momentos compartidos. Con nuevas personas y nuevos lugares. Las vacaciones vividas como un momento social te alejan de la rutina y te hacen experimentar nuevas sensaciones.

3) No planifiques. O, al menos, no más de la cuenta. Por supuesto podrás (y deberás) reservar con antelación una noche para ir a ese restaurante al que tantas ganas tienes de ir, o para hacer esa excusión pendiente, pero dejando siempre espacio para la improvisación. Evita que tus vacaciones  no se conviertan en un calendario de tareas programadas. Porque para eso, ya está tu trabajo.

4) Haz un pacto con la tecnología. Esto no significa jubilar el teléfono móvil durante un mes, significa utilizarlo con sentido común para no pasarnos el día pendientes de él. Un buen método es resérvate un espacio fijo del día (pongamos que entre 10 y 10´15 de la mañana o la franja que mejor te encaje) para consultar esos correos electrónicos personales o de trabajo que no quieres dejar completamente desatendidos.

5) Cuida tu salud física y mental.  Duerme mucho, come sano, haz deporte… Y lee. Pero no cosas que tengan que ver con tu trabajo, sino sobre temas distintos que te abran la mente y  te saquen de lo cotidiano.

6) Disfruta de lo sencillo. Es el momento de bajar las expectativas y de poner las cosas en perspectiva. Una puesta de sol, una copa de vino en buena compañía, una novela interesante, una siesta en una hamaca… Disfruta del momento y que cada momento sea importante. Sin prisa. La vida son momentos y en vacaciones más.