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CINCO HABILIDADES PARA UN MEJOR STAFF SANITARIO

Escrito por Fernando Botella, CEO de Think&Action

Qué el personal sanitario necesita desarrollar sus habilidades interpersonales no es nada nuevo. Si tu día a día implica ver a un buen número de pacientes en tiempo record y coordinarte con varios colegas para su atención, es de Perogrullo que te conviene saber expresarte y relacionarte de la mejor forma posible. Después de siglos en los que primó el conocimiento biotécnico sobre todas las cosas, hasta el punto de desdibujar la importancia de saber tratar con otras personas, nos damos cuenta de que en el entorno sanitario las habilidades también importan. Y ya puestos, no solo hablamos de habilidades interpersonales, sino también de las individuales y organizacionales. Porque a un médico le interesa muy mucho potenciar su iniciativa, su habilidad de aprender cosas nuevas o su orientación a resultados. Nuestra experiencia en este sector nos ha valido para hablar de cinco bloques de habilidades en los que el personal sanitario suele necesitar desarrollo.

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El tropiezo del líder

Escrito por Fernando Botella, CEO de Think&Action

La accidentada resolución del campeonato del mundo de moto GP, que culminó el pasado fin de semana con la victoria de Jorge Lorenzo, ha traído consigo, si no la caída desde los altares, sí un pequeño borrón en el liderazgo de dos carismáticos campeones como son Marc Márquez y Valentino Rossi. A su famoso incidente en la carrera previa, que terminó con el español rodando por los suelos y una controvertida sanción al italiano, se sumaron después el desagradable episodio con dos periodistas transalpinos con ganas de provocar en la casa de Márquez, los abucheos que recibió este último de una parte del público cuando subió al podio de Valencia o la significativa ausencia de Rossi en la gala fin de fiesta con la que se cerró el campeonato. En definitiva una colección de sucesos insólitos en un deporte como el motociclismo en el que la natural competitividad existente entre los pilotos rara vez traspasa los límites de la pista, y han venido a ensuciar esa imagen impoluta que sus protagonistas han mantenido durante años.

El affaire Márquez/Rossi destapa un caso más frecuente de lo que pudiera pensarse. Cuando el líder emblemático muestra sus debilidades y eso, de alguna manera, provoca un rechazo o una cierta decepción en su entorno. En este caso chirría que importe ganar sobre todas las cosas, sin que la forma de conseguirlo parezca relevante. Quizás en los 80, en plena eclosión del fenómeno yuppie, este encontronazo se hubiera leído como el discurrir natural de la competición entre los mejores. Pero ya no estamos en la era de Maquiavelo. Nadal o Gassol son líderes queridos y admirados porque ganan. Pero también porque tienen un modo especial de ganar: tirando de valores con los que todos nos sentimos identificados: talento, esfuerzo, respeto al rival o deportividad. Y eso hace que no dejemos de quererlos y admirarlos cuando pierden.

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